Renault 4, un auto digno del Papa

Renault 4 1988

Renault 4 1988

El Renault 4 fue un auto que vio muchos cambios a través de sus 30 años de producción.

Renault

El Renault 4 fue un auto diseñado con una filosofía completamente opuesta a la hasta entonces seguida por la firma francesa. Se trataba de un vehículo dotado de mecánica pionera en Renault, debido principalmente a la tracción delantera, y la suspensión de barras de torsión.

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Todo eso creaba un auto de carácter funcional muy diferente al de los Renault 4CV y los Renault Dauphine que eran los autos dominantes de la marca. El equipo de diseño capitaneado por Robert Barthaud realizó un esfuerzo muy considerable para establecer un nuevo concepto de automóvil, urgido además por la necesidad de alcanzar un ajustado precio de venta, dado el mercado al cual se destinaba. La solución tenía que superar al Citroën 2CV, cuyo éxito era notorio en aquellas fechas.

En 1961 el R4 abandonó el motor trasero de los Renault presentados en aquellos años, y adoptó la solución del Citroën 2CV. El R4 tenía un motor mucho más grande de cuatro cilindros, que consumía poco más que el del 2CV.

En 1961 fue presentado a la prensa francesa y apareció en el mercado con el Autoshow de Frankfurt. Para marzo de 1964, ya se habían producido 500.000 unidades. En febrero de 1966, el primer millón. En diciembre de 1977, cinco millones. En 1986, ya se habían fabricado unos siete millones y medio. Los últimos puntos de fabricación fueron Colombia (donde se fabricaba localmente, y ante la alta demanda se decide importar CKD yugoslavo para completar la producción), Irán y Yugoslavia; pero en la guerra de los Balcanes se destruyeron las fábricas y con ello se acabó con sus moldes y con la producción del modelo. En total se fabricaron más de ocho millones de unidades. Fue un automóvil que nunca pasó de moda, y sólo el conflicto Balcánico logró terminar con la producción de este vehículo.

En 1963 se comenzó a fabricar en la planta del Barrio Santa Isabel en Córdoba, Argentina y en España, en la localidad de Valladolid, de modo que las unidades españolas montaban desde el principio el motor Ventoux de 845 c.c. de que estaban provistos los Dauphine y que se fabricaban en Santander, en las factorías de Nueva Montaña Quijano.

En 1968, la integración de la fabricación de motores en la propia Renault, en su factoría de Valladolid, hizo que los Renault 4 adoptaran, con la cilindrada más pequeña de 852 c.c., el motor Sierra de cinco cilindros que se montaba en el Renault 8. Al nuevo conjunto se le acopló una nueva caja de cuatro velocidades. Con tal motivo el modelo sufrió una transformación en su diseño que afectó principalmente a su interior, con un nuevo tablero y la utilización de los asientos delanteros del Renault 8, que exigieron el diseño de una nueva banqueta trasera adecuada al estilo de los nuevos asientos delanteros. El conjunto se cerró con una bandeja desmontable trasera que ocultaba el maletero. La versión económica continuó con los asientos espartanos y el motor Ventoux, una caja de cuatro velocidades derivada de la anterior de tres, y los cuernos protectores del nuevo paragolpes delantero.

En 1981 la cilindrada del "Cléon-Fonte motor" se elevó a 1108 c.c. El ventilador pasó a ser eléctrico y el radiador se colocó inmediatamente detrás de la rejilla delantera. Ésta recibió un diseño más moderno al utilizar las oportunidades que ofrecían los materiales plásticos. Por su parte, los frenos delanteros pasaron a ser de disco. Esta importante remodelación, que hacia prácticamente un automóvil nuevo a partir de uno veterano, lo puso al día y permitió su presencia en el mercado hasta los años 90.

La aparición de las normas anticontaminantes europeas, que exigían la utilización de catalizadores así como reformas que permitieran la utilización de gasolinas sin plomo, y el elevado coste y la edad del modelo aconsejaron no realizar las inversiones necesarias para adaptarlo a los nuevos tiempos. Tras prolongar su fabricación en Yugoslavia, concretamente en el territorio de Eslovenia, desapareció de manera definitiva en 1991, para dejar paso a las series económicas del Renault Supercinco.

Prueba de su gran historia es que actualmente son automóviles muy buscados por los nostálgicos de su gran mecánica, fiabilidad, bajo consumo y mantenimiento, y versatilidad por todo tipo de terrenos, gracias a su elevada distancia respecto al suelo y su buena suspensión.