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El automóvil cumplió 125 años

Era 29 de enero de 1886 cuando Carl Benz obtuvo la patente de su vehículo de tres ruedas y que daría pie a uno de los inventos que transformaría por completo el estilo de vida: el automóvil. El Benz Patent-Motorwagen se presentó al mundo en la Exposición Universal de París de 1889 y sorprendió al ser el primer vehículo que funcionaba de manera autónoma gracias a un motor de gasolina. Desde entonces, el auto ha sufrido fuertes modificaciones y está muy lejos de ser ese escueto modelo de tres ruedas.
Modelos han ido y venido, pero como en toda la historia, hay ciertos personajes que nunca serán olvidados por su importancia y aunque es difícil resumir una historia llena de grandes pasajes, elegimos aquellos modelos clave que de alguna forma han convertido a la industria en lo que es hoy.
Con la llegada del siglo XX apareció también el Mercedes 35 hp, llamado así en honor a una de las hijas de Carl Benz. Este auto hizo su debut en febrero de 1900 y sentó las bases para los autos modernos de pasajeros, pues marcó la transición del ‘motor carriage’ al auto de motor como lo conocemos ahora. Las innovaciones incluían una larga distancia entre ejes, bajo centro de gravedad y columna de dirección que hacían más cómoda la conducción.
También apareció el radiador y el Daimler Motores-Gesellschaft, el primer modelo cuatro cilindros que después sería imitado por todo el mundo. Durante esa época, muchos se mostraban reacios al invento y aseguraban que no tendría futuro, pero hoy sabemos que el auto no sólo representa libertad, estatus o practicidad, sino que ha jugado un papel fundamental en la historia económica mundial.
El auto pronto se propagó a toda Europa, por lo que diversos fabricantes franceses e ingleses comenzaron su producción. Sin embargo en América el retraso era notable y fue hasta 1896 que circuló el primer auto en Estados Unidos, creado por Henry Ford, un visionario que sabía que debido a las distancias del país, el uso del auto sería necesario, por lo que en 1903 creó la Ford Motor Company que debutó con el modelo A.
Aunque muchos consideran a Ford como el inventor del auto, en realidad sus avances estuvieron más relacionados con el proceso de producción, pues fue el creador del sistema de producción en línea que pudo satisfacer la demanda de vehículos, reduciendo el precio de los mismos.
En Europa los autos eran únicamente para los adinerados y carecían de practicidad, pero Ford notó estos defectos y creó el Modelo T que apareció en 1908. Se trataba de un auto con diseño sencillo, de fácil operación y precio accesible que le hicieron ganar millones de adeptos. Su producción se extendió hasta 1927, cuando su precio pasó de $950 a $190. A lo largo de 19 años, el Ford T o ‘Tin Lizzy’ vendió más de 15 millones de unidades y hasta hoy se mantiene como un icono de innovación. De hecho, fue nombrado el auto del siglo en el año 2000.
Hoy sólo subimos al auto metemos la llave (o en el mejor de los casos apretamos un botón) y listo, nos ponemos en marcha. Sin embargo, en los inicios del auto, el mecanismo de encendido era muy distinto y cada fabricante lo hacía como mejor le parecía, aunque lo más común era la manivela al frente del auto. Esto requería ciertas habilidades y fuerza física, razón por la que al principio se les prohibía a las mujeres conducir.
En 1912 todo cambió cuando Cadillac lanzó el primer auto con encendido eléctrico, así como un sistema que incluía una batería recargable a través de un generador que funcionaba con el motor y luces de encendido eléctrico para reemplazar las lámparas de acetileno, lo que sin duda marcó una nueva era en la industria automotriz y estableció nuevos estándares de seguridad.
En el periodo de entreguerras, se puso más atención al desarrollo de los autos, y surgieron diversas tecnologías que marcarían la forma en que se construyen hasta ahora. El mejor ejemplo que resume las invenciones de la época es el Chrysler Six, que incluyó los primeros neumáticos de baja presión, freno integral, freno hidráulico, bomba de combustible que funcionaba por vacío, carrocería compacta de acero, iluminación anti deslumbrante y eliminación de ruido y humo.
Con el estallido del conflicto bélico, los fabricantes de todo el mundo tuvieron que participar en la construcción de armamento o vehículos militares. Conforme avanzaba el conflicto, aumentaba la escasez de combustible y la economía se veía muy afectada, por lo que algunas marcas comenzaron a investigar el desarrollo de vehículos más compactos, eficientes, prácticos y sobre todo, económicos para que estuvieran al alcance de las familias afectadas por la guerra.
Uno de los fabricantes que más empeño puso fue Porsche por encargo del mismo Adolf Hitler que en 1933 pidió un Volkswagen (auto para el pueblo en alemán), capaz de transportar sin problema a dos adultos y tres niños, llegar a 62 millas por hora, tener un buen diseño, aerodinámico, ser de mantenimiento simple y capaz de aguantar el trato más rudo; todo por un precio que no superara los 990 marcos. Ferdinand Porsche hizo varios prototipos y por fin en 1938 lanzó el Type 1 (que es su nombre oficial). El también conocido como Beetle o Vocho, se construyó hasta 2003, convirtiéndose en uno de los más icónicos y vendidos de la historia (21 millones en todo el mundo) y fue el encargado de abrir las puertas de la industria a las clases más populares.
Pero si de autos icónicos hablamos no puede faltar Jeep. Su origen data de 1941 cuando el Ejército de Estados Unidos buscaba un vehículo ligero de reconocimiento para reemplazar al viejo Ford T modificado. El nuevo modelo debía ser capaz de cargar al menos 600 libras, tener menos de 36 pulgadas de alto, motor de manejo suave, carrocería rectangular, parabrisas abatible, tres asientos, tracción integral, luces de emergencia y un peso inferior a las 1,300 libras.
Primero fue llamado Willys Quad y Ford GP Pygmy porque fueron los prototipos elegidos, pero después sólo quedó como Jeep. Algunos aseguran que se debe a las siglas militares GP General Purpouse (uso general) pero otra teoría dice que el nombre fue tomado del personaje Eugene the Jeep de la caricatura Popeye. Su venta comercial inició en 1945 y desde ese momento se convirtió en uno de los vehículos favoritos gracias a su práctico diseño y funcionalidad en todo tipo de clima y suelo.
En la época de posguerra, los trabajos se volvieron más rudos y por ende, se necesitaba un vehículo que pudiera recorrer los caminos destruidos, que tuviera mucho espacio de carga y que fuera de fácil mantenimiento. Así llegó la Ford F-Series en 1948 con tres variantes, la F1 (1.5 toneladas), F2 (2.5 toneladas) y F3 (Heavy Duty).
Aunque mantiene su espíritu de vehículo rudo, Ford ha puesto mucha atención en detalles de confort y otras tecnologías, además de mejorar su comportamiento y opciones de motorización, factores que la han mantenido vigente en el mercado. Para muchos, la F-Series es la camioneta más influyente en los últimos 50 años; en 1982 fue una de las primeras camionetas que superó en ventas a los autos de pasajeros en Estados Unidos y ha sido la pickup más exitosa en los últimos 29 años. Hasta el momento, sus ventas ascienden a más de 34 millones de unidades.
Al terminar la guerra comenzó el proceso de recuperación económica, por lo que la industria automotriz tuvo más oportunidades de experimentar con los diseños. Además de los modelos económicos como el Fiat 500, el Type 1 o el Citroën DS, la prosperidad que apareció en los años 40 y 50 dio paso a la creación de modelos sumamente atractivos y lujosos, siendo el mejor ejemplo los modelos de Rolls-Royce y el icónico Mercedes-Benz SL 300, que eran claros ejemplos de que el auto se convertiría en símbolo de estatus, y empezarían dura batalla que enfrentarían los fabricantes, por lo que se ponía más énfasis en el diseño, el confort y el funcionamiento.
Tanto la industria europea como la estadounidense comenzaron con una fuerte competencia por ver quién hacía los mejores autos. Pronto comenzó una fijación por la velocidad y con esto aparecieron los primeros autos deportivos. En el Viejo Continente fue el Ferrari 125, el primer Cavallino que llegó en 1947 con un motor V12 de 118 caballos de fuerza. Este modelo fijaría las bases de una marca que hoy es sinónimo de poder, exclusividad y velocidad. En Estados Unidos, el mejor representante de los autos deportivos sería sin duda el Corvette, que apareció en 1953 y estableció el diseño y funcionamiento de este segmento en América.
La popularidad del auto creció notablemente y cada vez eran más los vehículos que circulaban por las calles. Pero estos se movían a mayor velocidad, siendo una consecuencia lógica el incremento de accidentes, por lo que era necesario hacer vehículos más seguros, así que no tardó en aparecer el cinturón de seguridad.
Las primeras versiones (bastante austeras) aparecieron como opción en algunos modelos Ford de 1956, sin embargo, fue el ingeniero sueco quien perfeccionó el diseño y funcionamiento y lo instaló en un Volvo PV544, que fue el primer modelo que lo incluía como función estándar. El ingeniero presentó la patente, pero al poco tiempo fue liberada y permitió que el sistema se generalizara a prácticamente todos los vehículos. En los más de 50 años, este dispositivo ha salvado la vida de más de un millón de personas, convirtiéndose en la función más básica de seguridad en el auto.
Corrían los años 60 enmarcados por protestas estudiantiles, música rock, la minifalda, la guerra de Vietnam y una juventud con ideales de amor, paz y libertad. Esta generación venía con ideas revolucionarias y para satisfacer su nuevo estilo de vida era necesario modificar incluso, la forma de transporte. El personaje más destacado de la industria en esta época fue Alex Issigonis, creador de uno de los autos más carismáticos de la historia: el MINI.
Su diseño radical y compacto estaba orientado a las clases media y baja; pero fue esto mismo lo que cautivó a gente adinerada, ejecutivos y estudiantes y sobre todo, a mujeres, quienes lo veían como un símbolo de libertad. Junto con él llegó la minifalda: ambos innovadores, llamativos y revolucionarios. No eran más grandes de lo que necesitaban ser y representaban las ideas independientes de la juventud. Su éxito perdura hasta nuestros días y su estilo inigualable lo han convertido en el auto favorito de muchas celebridades.
Modelos van y vienen pero hay algunos que son inamovibles en la lista de favoritos, uno de ellos sin duda es el Ford Mustang, creador de los populares pony cars. La creación de Ford llegó para competir con los ligeros modelos europeos de carrera y sustituir dignamente al Thunderbird. Se creó todo un comité para discutir su diseño y funcionamiento, pues debía resultar atractivo para la mayoría de la gente, que estaba a la espera de un modelo poderoso, rápido y agresivo. Se tomó como base el Ford Falcon y se incluyeron una amplia variedad de opciones, lo que aumentaba su atractivo.
Su campaña publicitaria fue extensa y apareció por fin en la Feria Mundial de Nueva York en 1964. Tal fue la expectación que en el primer día se vendieron 22 mil unidades Su bajo precio, opciones coupé o convertible, el tradicional rugido y la inclusión de tecnologías, lo mantienen a la vanguardia y como uno de los autos favoritos de América que le han valido el estatus de icono cultural. Obviamente la competencia no se hizo esperar y pronto apareció el Chevrolet Camaro, Dodge Challenger y Dodge Charger para completar la cuadrilla de los muscle cars.
Del otro lado del mundo se estaba cocinando otro icono automotriz. También poderoso y deportivo pero con un diseño mucho más sofisticado; se trataba nada menos que del Porsche 911. Su debut fue en 1965 bajo el nombre de Type 7 pero fue en los años 70 que impactó en el público.
La marca alemana ha mantenido prácticamente intacto su diseño y los cambios más significativos se han dado en el desempeño e interior, siguiendo la evolución tecnológica y de confort. Ha sabido mantener la calidad en el desempeño y un manejo divertido que lo mismo se disfruta en versión coupé o convertible y sus cualidades lo han vuelto el auto deportivo más popular del mundo.
Los años 80 llegaron y con ellos una apuesta por diseños ‘futuristas’, aerodinámicos y con formas redondeadas. Uno de los modelos que más llamó la atención fue el Ford Taurus que prácticamente rompió los moldes del sedán familiar. Su estilo hizo ver anticuados a otros modelos e impuso un aspecto que los demás fabricantes imitaron rápidamente. Tal fue su éxito que para 1992 ya se había convertido en el auto mejor vendido de Ford, gracias a sus niveles de confort y seguridad.
Pero el baby boom de los años 70 hizo pensar a los fabricantes en modelos más amplios, versátiles, cómodos y económicos que transportaran a las grandes familias y que pudieran sustituir a los famosos station wagons. Así apareció la Chrysler Voyager, la primera minivan que vendría a revolucionar la tansportación familiar y que se volvería sumamente popular en los años 90. La competencia no se hizo esperar y de ahí surgieron tantos modelos como tipos de familia: SUVs, crossovers, van, minivan, CUV… posibilidades infinitas llenas de confort que ahora incluyen hasta televisión portátil, Internet, asientos movibles y una amplia capacidad de carga.
Los vehículos utilitarios se robaron la atención de los compradores, pero a medida que el combustible subía de precio y los problemas ambientales aumentaban, sus ventas empezaron a bajar. Los fabricantes empezaron a pensar en otro tipo de movilidad y la mejor idea llegó de Japón, cuando en 1997 presentó al Prius, el primer auto híbrido de producción en serie.
Su debut mundial fue hasta 2001 y ahora se vende en más de 40 países. Su funcionamiento se debe a un motor de gasolina y uno eléctrico que le da 99 caballos de fuerza y un rendimiento de hasta 51 millas por galón. Su diseño aerodinámico, fácil operación y proporciones lo hacen buena opción para moverse en las grandes ciudades. Aunque apareció desde 2001 se mostró mayor interés en los últimos años, cuando los precios de la gasolina se han elevado considerablemente.
En la última década la tecnología avanzó a pasos agigantados en todos los aspectos y obviamente la industria del motor no se podía salvar. Lejos están los autos pesados y austeros; hoy vemos modelos súper aerodinámicos, repletos de tecnología y con un funcionamiento excepcional, además de los más altos niveles de seguridad.
Un auto que resume el mundo actual es el Bugatti Veyron, hasta ahora, el más rápido del planeta gracias a sus 1,001 caballos de fuerza que lo hacen llegar a las 259 millas por hora o 267 en la versión Super Sport Apareció en 2005 y es uno de los autos más exclusivos del mundo ($2 millones no los tiene cualquiera) no solo por sus prestaciones sino por el interior que derrocha lujo.
Con un mundo que se mueve cada vez más rápido y va en busca de lo mejor, la industria automotriz estudia soluciones que cubran las necesidades de todo el mercado. Los problemas ambientales parecen ser el mayor obstáculo, por lo que ahora se desarrollan autos con funcionamiento alternativo que permitan altos niveles de eficiencia pero sin sacrificar confort, poder o diseño.
Muchos apuestan por los autos híbridos, con motores diesel o eléctricos para todos los segmentos, desde transportes individuales como el EN-V, pasando por sedanes, hatchbacks y vehículos familares, hasta autos de lujo y de competencia; todos orientados a una movilidad más eficiente y tecnológica.

En 1886 se patentó el primer automóvil, invento que transformaría por completo el estilo de vida y que sin duda lo sigue haciendo luego de 125 años de existencia.

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